Apropiación fotográfica

ANÓNIMO, Islas Malvinas, 1982.

En esta foto pueden verse un grupo de jóvenes. Soldados en la guerra de Malvinas. No se puede identificar exactamente la edad de cada uno de ellos, sin embargo, puede notarse la niñez en sus rostros. Niñez, y por supuesto inocencia, que alguno puede aportarla mostrando una pequeña sonrisita de lado, o levantando su arma con postura un tanto rígida para imponer seguridad, y quizás hasta miedo.
Ese mismo miedo que sienten ellos. Metidos en esos huecos bajo tierra, tratando de esconderse para no ser “una víctima más”. Miedo de estar encerrado, escuchando esos sonidos que no paran ni un minuto; que te dejan toda la noche sin dormir, y hasta muchas veces sin comer.
Silencio. Casi total en ese terreno inmenso. Calma, ansiedad. Algunos cavando pozos, otros charlando. El obturador de la cámara.
“Boom, boom” se escucha a lo lejos, pero no tan lejos como para que pase desapercibido. Ahí abajo todo se intensifica. Ya no se sabe exactamente si son reales, o simplemente producto de sus propias cabezas. Gritos de socorro y dolor,  estos sí muy cerca, tan cerca que llegan a ser hasta interiores.  Se asoman a la superficie y confirman cada una de esas explosiones, en una de las montañas de atrás.
Las pequeñas sonrisas como punctum, que a pesar de no ser tan notorias pueden observarse al ver en detalle a cada uno, que remarcan la inocencia y alegría de estar allí. Como si no fuera una guerra de verdad, sino un simple juego, en el que muchos se quedaron fuera, y hasta con ganas de jugar. Aquellos que sí fueron como un deber y volvieron, fueron ocultados, y silenciados; los que no volvieron, fueron no identificados por mucho tiempo. Y la idea de mi intervención es poner énfasis en esto, remarcando que cada uno fue uno más en el montón, en este terrible juego.
Foto contexto

INCÓGNITA
Considero que con esta intervención, puede notarse con mucha más fuerza la idea de
inocencia, la idea de anonimato: “Soldado anónimo sólo reconocido por Dios”, la idea
de que aquellos jóvenes no fueron porque quisieron, sino porque los obligaron. Los
juntaron a todos como a un rebaño, y los llevaron. Donde nadie sabía quiénes eran.
Sólo sus respectivas familias. Y mismo hasta finalizada la guerra, que los que volvieron
fueron invisibilizados por mucho tiempo, y los que no, fueron y aún siguen siendo
desconocidos.
Los nuevos punctums podrían ser todos estos “rostros” blancos, porque es lo más
fuerte de la imagen, donde se concentra mucha información y da mucho que pensar
con el simple hecho de hacer desaparecer un rostro.

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